miércoles, 27 de febrero de 2013

27 DE FEBRERO DE 1989

Los pueblos son nobles, aguantan hasta más no poder, son los gobernantes de turno que juegan con la nobleza de nuestra gente, utilizando todo su poder para agredir, humillar y reprimir entre otras cosas. Escribir o hablar sobre el 27 de febrero de 1989, es recordar un pasado lleno de lagrimas, sudor y sangre, es interesante a veces recordar lo que vivió un pueblo que se vio agredido, humillado y reprimido a causa de decir que no estaba de acuerdo con un paquetazo económico impuesto por el gobierno nacional, presidido por el Sr. Carlos Andrés Pérez, por instrucciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, organismos tutelados por los Estados Unidos de Norteamérica, lo que vivió Venezuela en 1989, lo está viviendo en estos días Grecia, España, Italia y otros países de la Comunidad Europea, países endeudados, llenos de miseria, ni siquiera podemos hablar de pobreza, su gente así lo expresa y lo podemos ver y oír a través de los medios internacionales; la oposición política venezolana planteo en su plan de gobierno de su candidato Henrique Capriles Radonsky, un paquetazo económico de ese nivel, de carácter neoliberal, donde se le da prioridad al mercantilismo y se olvida del ser humano, ellos lo plantean por que defienden los intereses de grandes capitales, que financian sus campañas políticas a través de Organizaciones no Gubernamentales (ONG), en este día hay que rendir honor a los héroes anónimos que ofrendaron su vida por ver a una Venezuela libre de opresión entre ellos: Richard José, estudiante de 17 años de edad (C.I. 10.533.040), murió el 3 de marzo de 1989, víctima de abuso de autoridad de agentes de la Policía Metropolitana. El caso se encuentra en el Tribunal Décimo Noveno de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas (Nº de expediente: 6581). Fidel Orlando Romero Castro, de 23 años de edad, C.I. 6.210.016, de ocupación obrero, murió el 28 de febrero de 1989. Su caso se encuentra en el Tribunal Segundo Militar Permanente de Caracas/ Juzgado Décimo Sexto de Primera Instancia en lo Penal del Área Metropolitana de Caracas/ (Nº de expediente: Mil 1452/ Ord. 9819/15148). José Miguel, de 21 años de edad, C.I.: 6.312.762, y archivista de ocupación, desapareció de su casa el 28 de febrero de 1989, sin que hasta el momento se conozca su paradero. Su caso se encuentra ante el Tribunal Décimo Noveno de Primera Instancia en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Caracas (Nº expediente: 6581). Gregoria Matilde Castillo, de 20 años de edad, C.I.: 6.693.494, de ocupación secretaria fue víctima de disparos indiscriminados realizados por efectivos militares, el 1 de marzo de 1989, razón por la cual quedó con lesiones permanentes, al perder la pierna izquierda. Su caso se encuentra ante el Tribunal Segundo Militar Permanente de Caracas (Nº expediente: Mil. 1452). Wolfang Waldemar Quintana Vivas, de 20 años de edad, C.I. 10.791.117, fue asesinado dentro de su residencia el 2 de marzo de 1989, a las 6:20 de la tarde. Wolfang se encontraba en la segunda planta de su casa, ubicada en el barrio El Guarataro, Descanso a Claveles Nro. 2, en el oeste de la ciudad de Caracas, sosteniendo a su hija de 3 meses de edad cerca de la ventana de la habitación. Un soldado del ejército que se encontraba ubicado en la estación del metro de Capuchinos, lo apuntó y le disparó. Wolfang Quintana, herido, logró bajar las escaleras de su residencia con la niña en brazos y la colocó en un sillón. Sus familiares lo llevaron inmediatamente a la clínica de la Policía Metropolitana, en donde ingresó muerto; el caso se encuentra en la etapa sumarial desde hace nueve años en la jurisdicción militar. Crisanto Mederos (37 años de edad, C.I. 3.664.735) murió dentro de su casa, el día 3 de marzo de 1989 a las 10 de la noche. 10 efectivos de las Fuerzas Armadas entraron repentinamente a su residencia, ubicada en Santa Ana a Coromoto, Nro. 24, La Pastora, en Caracas, para realizar un operativo de allanamiento domiciliario. Los funcionarios le pidieron a los familiares que se encontraban en la sala de la casa que se acostaran en el piso boca abajo y procedieron a revisar la residencia, llegando a la habitación de Crisanto Mederos. Su madre, Margarita Mederos, testimonia oír un disparo, y se escucharon varios golpes y no se escuchó más la voz de Crisanto Mederos. Transcurrió una hora y se escuchó a uno de los efectivos demandar una tabla, en la cual trasladaron el cuerpo del Sr. Mederos tapado y sin vida. Víctor Hernández y Manuel Urbano Mederos, hermanos de la víctima, fueron detenidos y puestos en libertad posteriormente. Los familiares de Crisanto Mederos dan testimonio de que el cadáver tenía la frente hundida y una herida de bala en el cuello. Solamente no son estos los testimonios son centenares, de acuerdo a la cifra oficial, dejaron un saldo de 277 civiles fallecidos, quedando desvirtuada esta lista, por la aparición de 68 cadáveres inhumados en las fosas comunes de La Peste; y en los cuales se obviaron los procedimientos regulares tanto de carácter administrativo como penal. En un artículo del libro 27 de febrero "Cuando la muerte tomó las calles" editado por el Ateneo de Caracas, Roberto Briceño León, en su artículo titulado "Contabilidad de la muerte" (pág. 103) afirma que según dos listas elaboradas por la Morgue de Caracas - tras cotejarlas, porque en ambas había datos repetidos- se supo de un total de 310 personas muertas. No queremos que esto se repita en Venezuela, ver a nuestro gente asesinada, desaparecida, esto puede volver a ocurrir si a nuestro pueblo le quitan los subsidios de Mercal, Barrio Adentro, de las diferentes Misiones Educativas, de Salud, las pensiones a las personas de la tercera edad, lasa becas a los estudiantes, subsidio de la gasolina y todos los beneficios del Poder Popular. NO PODEMOS OLVIDAR…..HAY QUE RECORDAR….PARA CONSOLIDAR LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA.

por: CNEL (GNB) Hernán Márquez 
EL CORONEL DEL PUEBLO 


martes, 19 de febrero de 2013

EL BAUTIZO DE SUCRE

Parroquial de Cumaná (mediados siglo XVIII),
estaba ubicada en  el sitio donde actualmente
se encuentra  la iglesia Santa Inés.
Era una ciudad de vida apacible, afincada a orillas del imponente golfo de Cariaco, y en las riberas de su río, impulsor fundamental de la dinámica de la vida lugareña: el portador del agua para la diaria faena, para el baño diario de niños y jóvenes, que alegres y bulliciosos corren por sus riberas, y en sus aguas cumplen proezas con habilidad de expertos nadadores, lugar para el ocio y distracción, y para la búsqueda del frescor en las noches calurosas, y admirar la luminosidad del plenilunio, y expresar rápidamente un deseo, al pasar alguna estrella fugaz, rauda por el firmamento. 

Como toda ciudad colonial española, aunque pequeña: 16 mil habitantes le calcula Humboldt, cuando la visita a fines del siglo XVIII, presenta la característica de vivir sus habitantes condicionados por una existencia reglada por el principio fundamental de las diferencias sociales, que se manifiestan en clases y castas, cuyo fundamento es la aristocracia de sangre y la posesión de tierras y esclavos, con el carácter de sociedad rígida y cerrada, donde la primacía radica en los blancos, de superiores designios; y abajo, la población mestiza, los indígenas y los esclavos, pobre y explotada, por el trabajo esclavo y servil, sin privilegios ni prebendas. 

A la aristocracia terrateniente, acomodada y de privilegios pertenece la familia Sucre-Alcalá, de vieja estirpe y lejano arraigo en la ciudad; dueña de haciendas y esclavos, de casas y solares, goza de los reconocimientos y favores que por su condición se merece. Familia de raigambre cristiana, celosa cumplidora de sus deberes religiosos, no habría de faltar en los momentos de atribulaciones e inquietudes familiares, el oportuno consejo y las directrices del padre Alcalá, cercano familiar, cuya labor de sacerdote dedicado y filántropo de valía ya era blasón de orgullo para la familia Sucre-Alcalá. 

El terrateniente y militar don Vicente Sucre y su esposa María Manuela Alcalá conforman un hogar de los respetables de la ciudad, tienen ya cuatro hijos, José María, José Joaquín, Vicente y Pedro cuando nace Antonio José, el 3 de febrero de 1795. La alegría acostumbrada en tales ocasiones hace prontamente arreglos para el bautismo en los días inmediatos, como era uso y costumbre entonces, y a los diecisiete días, el recién nacido es llevado a la Pila bautismal, en la Ermita de la Virgen del Carmen, en el lugar donde se levanta hoy la Iglesia de Santa Inés, al ser destruida aquélla por violento terremoto en 1796. 

El Acta de Bautismo da fe del hecho cumplido, según lo prescrito por el rito católico romano, quedando registrada en los siguientes términos: 

“En veinte días del mes de febrero de mil setecientos noventa y cinco: Yo beneficiado, cura castrense don Francisco Josefh del Águila, certifico que con mi licencia y asistencia del presbítero doctor Josefh Cándido Martínez, secretario de visita, puso óleo y crisma a Antonio Josefh Francisco, hijo legítimo de don Vicente Sucre, Teniente de Infantería, y de doña María Manuela de Alcalá, el cual niño tenía diecisiete días de nacido; fueron padrinos el beneficiado Don Antonio Patricio de Alcalá y doña Juana Jerónima Sánchez, a quienes advertí su obligación y espiritual parentesco; y para que conste, lo firmo, y doy de ello fe. Francisco Jfh. del Águila”. 

En los brazos de su madrina doña Juana Jerónima Sánchez salió, ya bautizado, el recién nacido, de la Ermita de la Virgen del Carmen, mientras la chiquillería, con gritos impacientes solicitaba a las puertas de la Ermita, las menudas monedas que generosamente el padrino lanzaba a la concurrencia. Luego, el concurso se trasladaría al hogar para la celebración, con abundante comida y bebidas, sin faltar lógicamente el alegre y bullicioso baile, para solaz de las parejas entusiasmadas. 

Iniciaba así su vida de cristiano Antonio José, iba a ser un niño, según sus biógrafos, introvertido, tranquilo, circunspecto, y como adulto mesurado, amable, y reflexivo, recto, metódico y rígido, de poco reír y poco dado a ruidosas explosiones de carácter; pero generoso, bondadoso y desprendido. La sencillez y bonhomía de su figura es bienamada en la historia, como el prototipo de la persona buena y humilde, a pesar de sus altos merecimientos. 

Destinado a la tradición militar de su familia, de la mano de su tío abuelo y padrino el Arcediano de la catedral de Caracas Antonio Patricio de Alcalá, eminente sacerdote y filántropo, va a Caracas a cursar estudios de ingeniería militar en la célebre academia del coronel español Tomas Mires. Para luego, a los quince años de su edad, en 1810, incorporarse al ejército patriota, donde inicia su carrera militar, algo lenta de logros al principio, para terminarla fulgurantemente, como el primer teniente de Bolívar, y el gran vencedor del último ejército español en América, en la rutilante batalla de Ayacucho, y proyectarse a la posteridad como Gran Mariscal de Ayacucho, y redentor de los hijos del sol. Ese fue el recién nacido, bautizado en un día como hoy en la Ermita de la Virgen del Carmen, y que ahora rememoramos a los 218 años de tan fausta celebración.

por: Gilberto J. López

domingo, 3 de febrero de 2013

La casa de Sucre

 Casa de Sucre - Oleo de Felipe Meneses / 19973-02-1795.- NATALICIO DE ANTONIO JOSE DE SUCRE. Nació en Cumaná el General en Jefe, ANTONIO JOSE DE SUCRE Y ALCALA, Gran Mariscal de Ayacucho, hijo del Coronel Don Vicente Sucre y García Urbaneja, y doña María Manuela de Alcalá Sánchez y Rendón Sarmiento, ambos de rancias familias cumanesas. 

PARTIDA DE BAUTISMO DEL MARISCAL.“En veinte días del mes de febrero de mil setecientos noventa y cinco años: Yo beneficiado, cura castrense Don Francisco Josef del Águila, certifico que con mi licencia y asistencia el Presbítero, Doctor Josef Cándido Martínez, Secretario de visita, bautizó solemnemente, puso óleo y crisma a Antonio Josef Francisco, hijo legítimo de Don Vicente de Sucre, Teniente de Infantería, y de Doña María Manuela Alcalá, el cual niño tenía diez y siete días de nacido: fueron padrinos el beneficiado Don Patricio de Alcalá y Doña Juana Jerónima Sánchez, a quines advertí su obligación y espiritual parentesco; y para que conste lo firmo y de ello doy fe. (Fdo.) Francisco del Águila. "

El Sucre 11 de octubre 192LA CASA DONDE NACIO EL MARISCAL. Como lo dice don Pedro Elías Marcano, en artículo publicado en el bisemanario “SUCRE” en 1924. 

Nota del editor: “En el actual momento cuando el Continente se pone de pies ante la evocación heroica que levanta la proximidad del Centenario de la Batalla de Ayacucho, cobra particular interés el siguiente artículo. Don Pedro Elías Marcano es un viejo escritor de historia Patria, admirador del Libertador y de los grandes hombres de nuestra epopeya. Actualmente edita en Cumaná un libro que aparecerá en los días centenarios, dice:"


Para el año 1790 habían nacido los que fueron después Generales en Jefe de la Gran Colombia, menos el más joven que, con estruendos heroicos y generoso comportamiento fraternal selló la Independencia de Sur América. Por más de un siglo generalmente se ignoró la casa en que tuvo lugar el nacimiento de Sucre, acaecido en esta ciudad el 3 de febrero de 1795, como que los coterráneos de su época e inmediatos antecedentes se descuidaron en hacer del dominio público éste y otros pormenores históricos que mucha labor ha costado en nuestros días para conocerlos y trasmitirlos a la posteridad. En no lejana ocasión se promovieron solicitudes a este respecto, y de todas ellas no se produjo conclusión favorable, bien por falta de detalles que contribuyeran a dilucidar rotundamente la cuestión, o porque de los datos obtenidos se desconfió en que saliese esclarecida la verdad. Pero revividas hoy a instancia nuestra esas solicitudes y en posesión de los informes suministrados por parientes de Sucre y por personas ancianas, ya fenecidas como Doña Carmen Alcalá de Vigas, Doña Trinidad Bermúdez de Berrizbeitia y Doña María Rosario Sucre de Sucre, hermana del Mariscal, podemos congratularnos de haber alcanzado nuestro propósito demostrándolo con el relato que aquí dejamos consignado. Don Vicente de Sucre contrajo matrimonio con Doña María Manuela Alcalá el 8 de diciembre de 1782 y desde entonces vivieron en la casa que les pertenecía situada al pie de la colina en que se halla el Castillo de San Antonio, que llaman “La Luneta” y en ella nacieron sus hijos José María, Jerónimo, Vicente, Pedro, Antonio José, Francisco, Aguasanta, María Josefa y Magdalena. Muerta Doña María Manuela de Alcalá, en esa misma casa, el 12 de julio de 1802, su marido Don Vicente, deseando mudar de domicilio, la vendió al licenciado Alonso Bruzual, como lo expresa una nota de 1804, inserta en la Instrucción Pública, periódico de esta capital, número 14 de fecha 16 diciembre de 1898; y luego, casado en segundas nupcias con Doña Narcisa Marques de Alcalá en 1803, habitó la de portales que poseía cerca del puente de la parroquia Altagracia, la cual daba hacia el río Manzanares quedando entre las calles de la Marina y El Baño (calles de Mariño y Bermúdez) y le fue arrebatada a la familia por soldados de Boves, cuando tomaron esta ciudad el 16 de octubre de 1814, destinándola a Cuartel, que fortificaron con cañones de pequeño calibre montados en sus balcones. Otra casa que hoy es de la señora Antonia Picornell de Aguirre, tuvo Don Vicente en la Calle de san Carlos (Calle de Sucre) que cambió por la de alto en la calle de Belén (Calle de Montes, en el barrio de Chiclana) Parte de las ruinas de esta última existen alrededor de la vivienda de la señora Carmelita Fuentes, y en ella vivieron su hermano Don José Manuel Sucre y su hija Aguasanta, esposa de don José Antonio Cortegoso. “En medio de la guerra de independencia la casa donde nació Sucre fue destruida por las autoridades españolas, a la par de otras en distintos puntos. Era de alto; su frente de 29 metros y 36 centímetros, miraba al Norte; y por consiguiente, su fondo que tenía 30 metros, se extendía hacia el barrio de San Francisco; a su lado oriental estaba la colina del castillo de San Antonio; y al Oeste la plaza de Armas contigua al castillo de Santa María. En su solar, que es propiedad del señor Ramón Bruzual, no se ha fabricado, como si esperara que la Patria lo trasforme en sitio de venerable recreación, para conservarlo como santuario de gloriosos recuerdos”.
Documento original de Pedro Elías Marcano

Antonio José es uno de los cinco más grandes personajes de todos los tiempos nacidos en Venezuela: junto a Bolívar, Miranda, Andrés Bello y Simón Rodríguez. Sucre fue el brazo ejecutor de los planes de libertad de Simón Bolívar, es un ejemplo incomparable del poder de la virtud del ser humano. Si Bolívar proyectó la Libertad de un mundo, Sucre lo ejecutó.

por: Ramón Badaracco
Complemento  de Rommel Contreras