martes, 23 de octubre de 2012

Aparece el Libro 2° de Actas del Congreso constituyente de 1811

Tal día como hoy, el 23 de Octubre de 1907, Francisco González Guinán (*)  encuentra el Acta de la Independencia de Venezuela, perdida desde 1812. 

En sus memorias hace referencia al libro que escribió sobre ese fortuito acontecimiento (1).  Relata que en la ciudad de Valencia, el Sr. Ricardo Smith, su amigo y colaborador, estando de visita  en casa de la Sra. María Josefa Gutiérrez (viuda de Spinola), observó un libro grande de aspecto vetusto, colocado sobre un mueble. 

"...Lo tomo en sus manos, y al abrirlo vio que contenía actas del Congreso de 1811. Entonces dijo a la señora, con quien cultivaba estrecha amistad: Présteme usted este libro para que de él tome notas mi amigo el Dr. González Guinán, que está escribiendo la historia de Venezuela. La señora concedió.

A las 10 de la mañana del 23 de octubre nos reunimos Smith y yo en la sala de su casa de habitaciones, situada en el barrio de Candelaria. «Aquí esta el libro», me dijo, mostrándomelo colocado sobre la mesa de mármol cercana a la puerta de la antesala; y luego me agregó:  «contiene también el original del Actas de Independencia» 

Mi sorpresa fue extraordinaria. Abrí el Libro y aceleradamente me impuse de su contenido. A medida que lo ojeaba ensanchábase mi corazón, y algo así como un vértigo invadía mi cerebro. Era el vértigo del patriotismo. ... Entonces dije a mi amigo: Ricardo, este Libro no es tuyo, no es de la señora Navas Spínola, no es mío, porque es de todos los venezolanos; y ya que la Divina Providencia ha querido que por tu valiosa mediación venga a mis manos, de ellas habrá de pasar a la Patria, su única propietaria, representada por su primer Magistrado, Señor General Castro. Además, soy miembro de la Academia Nacional de la Historia y por disposición del gobierno escribo actualmente la historia de Venezuela, y es con ese doble carácter que tomo este Sagrado Libro"

González Guinán, quien había roto relaciones con el presidente Cipriano Castro desde 1904, consideró prudente comunicar la buena nueva al citado Presidente. Refiriéndose al libro antes publicado; cuyo prólogo el creyó prudente citar al escribir su obra póstuma (2), y yo creo igualmente necesario traerlo a colación para conmemorar la efemérides de ese descubrimiento:

"Prólogo.

El providencial hallazgo del Libro 2° de las actas del célebre Congreso Constituyente de Venezuela de 1811, en el cual se encuentra el Acta solemne de la Independencia, ha producido en el país una poderosa y universal impresión de júbilo patriótico. Autoridades y ciudadanos han celebrado el suceso. La prensa lo ha divulgado y comentado. El entusiasta Presidente de la República le ha otorgado la debida importancia y ordenado el digno y patriótico destino del Magno Libro; y el Presidente de Carabobo, rindiendo tributo a las glorias patrias, dispone que los talleres tipográficos del Estado recojan en un volumen todo cuanto se ha escrito, oficial y particularmente con referencia al 
providencial hallazgo. 

El lector encontrará, pues, en la presente publicación todo lo que he podido recopilar, desde mi anuncio al Sr. Presidente y Restaurador de Venezuela, hasta las felicitaciones que bondadosamente me han sido dirigidas por la parte que en el suceso me asignó la Divina Providencia. Es posible que haya omisiones, porque no han llegado a mi poder todos los periódicos que del asunto se ocuparon. 

El Acta original de nuestra independencia nacional venía perdida desde 1812, varias publicaciones se habían hecho de ella, desde la que apareció en las columnas de El Publicista Venezolano, número 2, correspondiente al 11 de julio de 1811. En todas las actas publicadas del Texto de la célebre Declaratoria aparece igual, pero hay disparidad en el número de los firmantes, circunstancia que denunció en un opúsculo publicado en Caracas en 1884 el acucioso e ilustrado Señor Dr. Arístides Rojas. .... "


(1) Hallazgo Del Acta Solemne de Independencia de Venezuela y de Otras Actas Originales. Caracas, 1909.
(2) Mis Memorias. Caracas, 1964.
(*) Mi bisabuelo.

lunes, 22 de octubre de 2012

Lope de Aguirre, llega a Barquisimeto


Lope de Aguirre
El 22 de Octubre de 1561, Lope de Aguirre luego de dejar la Isla de Margarita sumida en el desconcierto y el terror, llega a Barquisimeto.  Aguirre a su llegada a Borburata estaba acompañado de «160 arcabuceros, 20 negros que son los ejecutores de sus crueldades, 200 indios, hombres y mujeres, 6 piezas de artillería de bronce, gran cantidad de municiones, pólvora y salitre». Venía por el camino de las serranías de la Villa Rica de Nirgua, de donde habían huidos todos sus pobladoras, buscando protección  junto a las tropas del "gobierno". García Paredes (1)  reforzado con las milicias locales, había asentado su Campo y Real en las barrancas del río Buría; Aguirre toma para sí la casa de Damián del Barrio; donde se apertrechó.  Los "marañones" lo abandonan en grupo, La Ira de Dios,  El Peregrino, Príncipe de la Libertad, muere pocos días después a mano de dos de sus hombres de mayor confianza; y solo él con su muerte paga las fechorías de todos.

1) El fundador de Trujillo, García de Paredes fue hijo del «Sansón de España». Luego de la muerte de Aguirre embarca hacia Castilla para reclamar al Rey prebendas y recompensas por el desbaratamiento y muerte de Aguirre, alegatos que también pretende el Gobernador de la Provincia de Venezuela Pablo Collado. Fueron a disputas legales tanto por el reconocimiento como por los despojos, y botín recuperados a Aguirre, entre ellos su estandarte.

Cipriano Castro, entra a Caracas
Tres siglos después  el 22-10-1899, luego de una impecable campaña militar iniciada en la frontera con Colombia, Cipriano Castro entra triunfante en Caracas por la vía de Palo Grande, sin disparar un tiro, debido a la huida inesperada del Presidente Andrade. Llamado a su vez “el mono”, “el loco”, “el tirano”, “el bandido”, "El cabito". Con un programa de nuevos hombres, nuevos ideales, nuevos procedimientos, viene Castro, el jefe de la llamada Revolución Liberal Restauradora. Gobernaría el país hasta 1908, cuando es traicionado y sustituido por el General Juan Vicente Gómez; su compadre de mayor confianza.


LA REVOLUCION RESTAURADORA


 El 22 de octubre de 1899 llega a Caracas Cipriano Castro con sus huestes armadas, había salido el 23 de mayo, desde la raya fronteriza con Colombia hacia el centro del país, con la esperanza de alcanzar el poder. Ese movimiento que en nuestra historia se ha llamado la invasión de los sesenta inicia la revolución: “La Restauradora”, bajo el lema de “Nuevos hombres, nuevos ideales y nuevos procedimientos”. Era la respuesta que desde los Andes se daba a la crisis suscitada por las pugnas que llevaban al fin del guzmancismo. 

Lo más importante de esta acción es, como su consecuencia, la implantación de una nueva etapa en la vida nacional, que se ha denominado la “hegemonía andina”, y la amalgama en ella de un régimen militar fuerte con el capital foráneo, que buscaba ansioso aposentarse en el país, cuyos resultados jamás nadie se los imaginó cuando se levanta como figura dominante el segundo de la insurgencia, que a la postre llegó a ser el Benemérito General en Jefe Juan Vicente Gómez Chacón. Para la historia, en ese movimiento venían tres presidentes para el país: Castro, Gómez y López Contreras. 

Al paso victorioso del ejército castrista, sin mucho obstáculo, por la región andina hasta la batalla final en Tocuyito, Carabobo, las viejas oligarquías, valenciana y caraqueña se apresuraron a recibir al vencedor y se dispusieron a lograr beneficios del nuevo amo del poder rodeándolo y adviniéndose a los deseos y caprichos del nuevo caudillo. 

El inicial desagrado causado en la población caraqueña por la llegada de los jinetes montañeses de distintas costumbres y facha fue acrecentándose hasta la repulsa, que se incrementó con el transcurso del tiempo, cuando surgen desavenencias con el nuevo jefe por su conducta desenfrenada y su carácter irascible y atrabiliario. Era común en los inicios de ese tiempo la muerte de soldados andinos y caraqueños, que el presidente Castro expresó tajantemente: “ni cobro andino ni pago caraqueño”. Pronto los viejos caudillos multiplican sus conflictos y se crea la necesidad de desplazar al presidente Castro. Gómez como lugarteniente de Castro sale a combatir a los viejos caudillos, y paulatinamente los fue derrotando hasta imponer la pacificación del país. La situación se agrava cuando el cobro compulsivo de deudas por países extranjeros llevó al bloqueo de nuestras costas por esos países acreedores. La situación fue entonces superada, pero quedó el descontento foráneo con el régimen. Los desafueros de Castro en su vida licenciosa con el tiempo minaron su salud y tuvo la necesidad de salir al exterior en busca de alivio, ocasión aprovechada por las fuerzas opositoras, que vieron en Gómez el hombre de las circunstancias para una transitoriedad y lo auparon para entronizarlo en el poder. 

Gómez, sin embargo, con laureles militares propios y una acertada visión de la Venezuela de su época se dispuso a ejercer el poder, y para desesperación de quienes aspiraban a una transición se asentó como amo del país por 27 años, configurando lo que se ha llamado la Venezuela Gomecista. 

La consecuencia más significativa de la revolución Restauradora es que con ella irrumpe una región cuya presencia completa el panorama geohistórico del país. Al romperse el aislamiento por las condiciones de difícil comunicación de una vasta región, su incorporación es no sólo presencia física sino el ahondamiento del proceso de mestizaje biológico y cultural de la etnia andina con las etnias ya mestizadas de otras regiones de nuestra geografía. Centrales, llaneros, orientales, corianos, andinos no son simples términos de gentilicios, se refieren a regiones históricos- culturales, que en su intenso trasvase de una a otra parte configuran la nueva base étnica de la nueva Venezuela. 

Con la hegemonía andina, se agudizan las caracterizaciones de una época llevándola a su máxima expresión, para que exhaustos sus rasgos dominantes, puedan dar paso a nuevos rasgos emergentes que configuran una nueva época: la Venezuela capitalista y neocolonial.

por: Gilberto J. López

domingo, 21 de octubre de 2012

Un gran terremoto destruye Cumaná

El 21 de Octubre de 1766, un gran terremoto deja en ruinas a la Ciudad de Cumaná.

Teatro en ruinas; litografía de Cumaná de H. Neum, 1878; detalle.
Este violento terremoto destruyó y dejó en muy mal estado las edificaciones y la mayoría de las iglesias de Cumaná, entre ellas: El templo de "Santa Inés", "la Purificación de Nuestra Señora", el de "Nuestra Señora de Altagracia" (El Salado); efectos parecido sufrió la "Parroquial de la Natividad de Nuestra Señora de  Cumanacoa"  y los templos de la isla de margarita. La peor consecuencia de este terremoto fue la viruela, que se desató en epidemia por toda la provincia. 

En 1799,  el Varón Alejandro de Humboldt,  tres años después de aquel funesto y gran terremoto, lo refiere en base a las indagaciones personales que adelantó entre los habitantes de Cumaná. Humboldt es testigo del estado ruinoso en que aún se encontraba la ciudad, estado que se prolongó hasta ya avanzado el siglo XIX: 

"Sábese tan sólo que en tiempo más inmediato a nosotros, el del año 1766 fue a una vez el más funesto para los colonos y el más notable para la historia física del país. Desde hacía quince meses habíase mantenido una sequía semejante alas que se experimentan de vez en cuando en las islas de Cabo Verde, cuando el 21 de octubre de 1766 fue enteramente destruida la ciudad de Cumaná.  Renuévase todos los años la memoria de ese día con una  fiesta religiosa acompañada de un procesión solemne  En el lapso de pocos minutos hundiéronse todas las casas y repitiéronse las sacudidas durante catorce meses de hora en hora. En varias partes de la provincia se abrió la tierra vomitando agua sulfurosa. Estas erupciones fueron frecuentes sobre todo en la llanura que corre hacia Casanai, dos leguas al Este de la ciudad de Cariaco, conocida con el nombre de tierra hueca, porque parece enteramente minada por fuente termales, Durante los años 1766 y 1767 los habitantes de Cumaná acamparon en las calles, y empezaron a reconstruir sus casas cuando no se sucedieron sino de mes en mes los temblores de tierra. Sucedió entonces en estas costas lo que se experimentó en Quito inmediatamente después de la gran catástrofe del 4 de febrero de 1797. Mientras que oscilaba de continuo el suelo, parecía la atmósfera resolverse de agua. Fuertes aguaceros hicieron henchirse los ríos; fue el año sumamente fértil; y los indios, cuya frágiles cabañas resisten fácilmente las más fuertes sacudidas, celebraban, según las ideas de una vetusta superstición  con fiestas y con danzas  la destrucción del mundo y la época próxima de su regeneración." (Humboldt, Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente, t. I).

viernes, 19 de octubre de 2012

Domingo Montes Malaret

Domingo Montes / Plaza Cumanacoa
Recordamos hoy (19-10-1818) al general Domingo Montes Malaret en una de sus acciones de guerra. Una División de Santiago Mariño, bajo su mando es derrotada en Cariaco, por el coronel español Agustín Noguera. En esos tiempos Mariño no se entendía con el Libertador. Dice Baralt, que Mariño por no seguir las instrucciones del Libertador, tomó el camino de Caripe en lugar de hacerlo por Cumanacoa, para atacar Cariaco. Mariño además ordenó atacar con un solo batallón teniendo un ejército de 1500 hombres, y fue derrotado y desbandado. Dejó 300 cadáveres, perdió casi todo el parque y dejó muchos prisioneros. La pérdida en esta batalla fue tan inesperada y costosa, que el Libertador tuvo que suspender su campaña para liberar a Caracas, y lo obligo a volver hacia Guayana, lo que en definitiva fue grandioso. 

Nació el General Domingo Montes Malaret, en la calle Las Infantas hoy calle “URICA” del histórico barrio de San Francisco en la ciudad de Cumaná, el día 1 de noviembre de 1784. He aquí el texto de su partida de bautizo: 

“En cuatro días del mes de diciembre de 1784, el presbítero don Antonio Padilla, Vicario de cura de la iglesia parroquial del Carmen del populoso barrio de Santa Inés de Cumana, certificó, que en ella con licencia del quinto cura semareno y con mi asistencia, el representante FR. Manuel Mendisabal, religioso del orden del P.P, bautizo solemnemente, puso óleo y crisma, a Domingo hijo legitimo de Domingo Montes y Rita Malaret, quien nació en día 1º de noviembre de 1784. Fueron sus padrinos Fr. Manuel Mendizábal y María Malaret, habiendo quedado hecho cargo de mi obligación y parentesco. Y para que conste lo firmo y doy fe. Pedro Antonio Padilla. 

Brillante fue la carrera de Domingo Montes, durante varios años el destacado paladín, a quién los españoles apostrofaban llamándolo “El Diablo” porque disque cuando le disparaban las balas se desviaban; héroe sin par, de nuestra guerra magna, dotado de una clara visión de la guerra, podríamos decir, de olfato muy fino, y un carácter unido a su inteligencia, respetada por Bermúdez y el propio Libertador, cuando se trataba de defender el teatro de sus operaciones, porque su actuación especialmente en el oriente de la república, se destaca entre la pléyade de sus más valientes hijos. 

Sus destacados servicios militares al lado de los brillantes generales en jefe, José Francisco Bermúdez, Santiago Mariño, Antonio José de Sucre, Francisco Vicente Parejo y Bernardo Bermúdez, no desdicen en ningún momento, los honores y favores que obtuvo de las armas patriotas, que lo elevaron al rango de General de Brigada del Ejército Libertador de América, como una de sus grandes figuras. 
El Municipio Montes, capital Cumanacoa, lleva con orgullo el nombre glorioso, del indomable guerrero. Aquel gladiador invencible comparado con el Cid Campeador, el más famoso guerrero de la España Inmortal, porque durante los años más difíciles de la guerra de independencia, en continuas campañas llenas de proezas y singular heroísmo, mantuvo la antorcha de la libertad derrotando a los españoles y enloqueciendo al Capitán General don Tomás de Cires, que en un rapto de locura ordenó la destrucción de los templos coloniales e incendio los pueblos de este Municipio, crimen que pagó con su vida cuando cayó en manos del General Bermúdez en 1821. 

A Domingo Montes se le han rendido en Venezuela grandes honores y su alma inmortal debe sentirse amada por este pueblo venezolano. Sus restos reposan al lado de Bolívar y Bermúdez, y cientos de héroes en el Panteón Nacional. Un Municipio del Estado Sucre, lleva el nombre del valiente paladín. En Cumaná, la histórica y antigua calle Belén ostenta el nombre de Domingo Montes, porque en esa calle se veló su cadáver; Un cantón de la antigüedad provincia de Maturín, creada por la ley de división territorial del 28 de abril de 1856, llevaba el nombre del General Domingo Montes; en la pinacoteca que posee el Salón de Recepción de la ilustre municipalidad del Municipio Sucre, en Cumaná, se encuentra un oleo del recordado héroe; Y en el Municipio que lleva su nombre, teatro de sus más importantes acciones militares, una plaza con su busto en bronce, eterniza sus proezas y su amor a la Patria, porque siempre estuvo dispuesto a sacrificar su vida y derramar su última gota de sangre por su libertad. 

El batallón Domingo Montes, fue creado en 1981 junto a la Escuela de Operaciones Especiales, quedando asignado a esta, hasta 1986 que fue acantonado en el fuerte Guaragua en El Guri, Estado Bolívar, y encuadrado en lo que es hoy la 5ta. División de Infantería de Selva (C.G. Ciudad Bolívar). Posee una altísima efectividad de despliegue al ser trasladado en solo horas a la frontera venezolana cuando la situación lo amerita. 

Entre sus funciones está la de neutralizar, destruir y hostigar la retaguardia enemiga, sus líneas de suministros, bases y líneas de avance haciendo uso máximo de su fuerza y recursos. Posee presencia permanente en las fronteras venezolanas y actúa en conjunto con los Teatros de Operaciones, en acciones Contra Insurgencia y otras que sean requeridas según sea el caso. Este batallón fue escogido para actuar durante la crisis generada por la incursión de la corbeta colombiana Caldas al territorio venezolano en agosto de 1987. La misión que le fue asignada a esta unidad, fue la de incursionar por vía aérea a la Guajira colombiana y preparar el terreno para el ataque de tropas venezolanas en la zona. A pocas horas de ejecutarse la incursión, la misión fue cancela a raíz del retiro de las naves colombianas de las aguas del Golfo de Venezuela. 

El 507 Batallón de Fuerzas Especiales Coronel Domingo Montes ha participado en ejercicios conjuntos con sus homólogos franceses además de Estados Unidos, Colombia, Brasil, Guatemala, Bolivia y otros países. El propósito de este intercambio es conocer las técnicas de supervivencia y de combate en selva ecuatorial de cada parte, con el fin de aprovechar y compartir la experiencia y la pericia mutua, además de que las fuerzas venezolanas especiales desarrollan un nivel de expertos y son líderes en este ámbito. Esta capacidad venezolana justifica el interés que despierta en el ejército francés y de otros países que acuden de manera regular a capacitar sus miembros en Operaciones Especiales en nuestro territorio. El constantemente entrenamientos de sus profesionales le ha permitido su especialización y competencia. 

Un día triste para la Patria, fue el 28 de septiembre de 1827, cuando fue asesinado en Cascajal, sitio despoblado de la antigua provincia de Cumana, el general Domingo Montes, víctima de los hermanos Castillo, en los avatares de la guerra civil, cuando apenas se apagaba, en el aire conmovido del viejo solar de la epopeya emancipadora, el eco de los últimos disparos; y de las primeras asonadas que agitaron la vida de la república después de aquella épica jornada. 

Domingo Montes como Sucre, pasó sin manchas a la posteridad, con el relieve histórico de sus hazañas, blasón esclarecido de la lucha por la independencia; timbre de orgullo para la heroica Cumaná que es como decir Cumanacoa, porque no hay diferencias entre nosotros porque somos pueblos hermanos. La muerte de Montes ocurrió conforme aparece en la comunicación que el mismo Mariño dirigió a Páez el día del trágico acontecimiento. “Ahora que serán las cinco de la tarde he recibido el porte que habiéndose separado el señor Coronel Domingo Montes, con solo cuatro dragones con dirección a esta plaza, encontró, como a media lengua distante de ella, una partida de faccioso que le dieron muerte. Este suceso ha sido altamente sensible a todo el cuerpo de las Fuerzas Armada. No ha sido menos a esta Comandancia General, ya que por las buenas circunstancias que adornaban aquel jefe como por la notable falta que nos hace en la presente crisis de consternación en que se encuentra esta ciudad y tantos que en estos momentos apenas encuentro un buen oficial que le suceda” Santiago Mariño. La partida de defunción: en el cemento de esta santa iglesia parroquial de nuestra señora de Altagracia el 29 de septiembre de 1827, se dio sepultura eclesiástica al cadáver del coronel Domingo Montes, fue su entierro con oficio alto no recibió sacramento, porque murió fusilado improvisadamente en una emboscada de los facciosos; para que conste firmo. MAESTRO MARTIN COVA.

Esta partida de defunción se encuentra en el libro segundo general castrense, correspondiente 1799 y 1827, en el archivo de la iglesia parroquial de SANTA INES, Fue publicada en el número 14 del “Republicano de Cumaná” en junio de 1910


por: Ramón Badaracco


martes, 16 de octubre de 2012

BATALLA DEL SALADO


Hoy (16-10-1814) recordamos esa fecha épica, cuando el formidable jefe español general José Tomás Boves, al frente de 3000 hombres derrotó al indomable general Manuel Carlos Piar, escogido como jefe de las fuerzas patriotas de Cumaná, para dirigir aquella batalla en la cual se jugaba la vida y la libertad de toda la Provincia, y en el cual se depositó toda la confianza del ejercito. Piar estaba considerado como el mejor general del ejército patriota; gozaba de los méritos de la épica jornada de la liberación de todo el oriente. Invicto al frente de las fuerzas de Mariño; y salió al paso del belicoso Boves en las sabanas del Salado, tratando de impedirle la entrada a la ciudad de Cumaná. Se necesitaría la pluma de Omero, para narrar la batalla. 

El bárbaro José Tomás Boves, entra a “sangre y fuego” en la ciudad de Cumaná; 3000 jinetes contra 1500, la mayor parte de infantería. Piar sale a su encuentro, acompañado de un formidable Estado Mayor, y contando con los mejores guerreros orientales: José Francisco Bermúdez, Domingo Montes, José Maria, Gerónimo y Antonio José de Sucre, José Gabriel y José Miguel de Alcalá, Andrés Rojas, Armario, los hermanos Ortiz, Azcue, José Ribero, José Carlos Peñaloza, Francisco Mejía, Vicente Parejo, el indio Zaraza, José Garbán, Domingo Román, Juan José Quintero y sus hermanos, como jefes de batallones y cien nombres más para la historia. El combate se desarrolla entre el brazo occidental del rio Chiribichii, los profundos caños, los humedales y manglares propios de la zona, y la sabana que se extendía por todo el nor-oeste de Cumaná; Piar emplea toda las fuerzas de la ciudad, a cuyo frente está el general en jefe Vicente de Sucre y García Urbaneja; los trece fuertes de la ciudad vomitan el fuego de sus 40 cañones, contra el enemigo, pero sin mayor fortuna; aquellos invasores tenían todo previsto; era una fuerza arrolladora, incontenible y una quinta columna dentro de la ciudad que fue ejecutando un plan preconcebido para silenciar las defensas, cuyo éxito se hizo evidente cuando los patriotas abandonaron la ciudad.

En el campo de batalla se inmolan los mas virtuosos paladines que se lanzan contra las mortíferas lanzas de los endiablados llaneros; esos héroes anónimos que tratan de contener el avance de Boves exponiendo sus cuerpos al martirio. Cientos de jóvenes rindieron sus vidas por la libertad de su pueblo. Piar nunca creyó en el fracaso, abrió sus fuerzas en pequeños grupos de fusileros y le impide el paso durante 9 sangrientas horas, con doble propósito, desgastarlo y si ello no fuese posible entonces que los patriotas abandonen la ciudad, como en efecto se logró. Sabiéndose perdido, pero cumplido su propósito, abandona el combate y sale para Margarita con la mayor parte de sus oficiales. Los hermanos Sucre con Bermúdez y muchos más van hacia Maturín. 

Boves, el sanguinario campeón de España entra a Cumaná, después de arruinar a Barcelona, bañándola en sangre y fuego; en Cumana sacrifica al pueblo realista que sale a recibirlo. Ríos de sangre corren por sus calles; en la iglesia del Carmen son acuchilladas quinientas mujeres por las hordas de Boves. Según cuenta el propio capellán de su ejército, el padre Llamozas, la mayor parte partidarias del realismo. Se calcula en 2000 el total de sacrificados. Vicente, hermano del Mariscal, y otra hermana, Magdalena, que luchó al lado de Piar, se contaron entre los muertos.

Boves desalojó a la familia Sucre de su casa en la cabecera del puente Urrutia, y la tomó como su residencia.

Nombró Gobernador a don GASPAR MIGUEL DE SALAVERRIA. Coronel cumanés de 36 años. Despachó como gobernador político y militar después que Boves protagonizó la desastrosa toma de Cumaná, desde el 16 de octubre de 1814, y se mantuvo en el poder hasta el 30 de abril de 1815. Período considerado como el más dramático de nuestra historia, cuando las calles enrojecieron con miles de muertos y el espanto se apoderó de todos, y si le damos crédito al vicario del caudillo asturiano, que dice que entraron los caballos a la iglesia parroquial y asesinaron a más 500 personas que se habían refugiado en ella. Después invitó a un baile, en la casa de la familia Andrade, y mando matar a los músicos entre los cuales estaba Juan de Landaeta, autor de la letra del que fue después himno nacional. El gobernador estuvo entre los delatores de los patriotas apresados por Cervériz, fue un hombre cruel y despreciable.

ENTREGA DE MEMORIA HISTÓRICA DE CUMANÁ, QUE DESEARÍA HACER TODOS LOS DÍAS PARA IR CREANDO EL HÁBITO DE LECTURA DEL BOLETÍN


RAMÓN BADARACCO.:
Cronista de Cumaná
...
E General Piar fue condenado a muerte por un consejo de guerra el intrépido y brillante prócer de la Independencia (el día 15/10/1817). La sentencia fue cumplida, siendo fusilado en el muro de la catedral de Angostura un día como hoy; 16 de octubre de 1817.

El 8 de mayo de 1997, el senado venezolano trasladó simbólicamente el cuerpo del prócer, al PanteónNacional.


Batalla del Salado - Plano de Referencia


Navarrete - 1817
"Situación de la Ciudad de Cumaná"

El sobrino del Gran Mariscal, Don Juan Bautista Navarrete y Sucre, fue Cadete de Nobles Húsares de Fernando VII. A los 17 años hizo un plano de la ciudad de Cumaná y sus alrededores para los revolucionarios que se habían apoderado de Cumaná, referente al cruento ataque del jefe español José Tomas Boves.

El Plano original fue hecho en 1817, para explicar a los patriotas los sucesos de aquella cuenta batalla. Además de los detalles importantes señalados en el plano, se destaca el sitio donde quedaron los restos de los patriotas y españoles que perecieron en combate.

Los cadáveres de los patriotas quedaron expuesto en el campo de batalla, fueron recogidos por manos misericordiosas y enterrado en un cementerio que a ex profeso se construyó en el lugar donde ahora se encuentra el asilo de ancianos de la ciudad de Cumaná; ese cementerio funcionó hasta mediados del siglo XX.

por: Rommel Contreras

lunes, 15 de octubre de 2012

LA MUERTE DE ANDRÉS BELLO

Andrés Bello muere el 15 de octubre de 1865, en la ciudad de Santiago, a las 7:45 de la mañana, a la edad de 84 años, después de cuarenta y cinco días de angustiosa enfermedad, que empezó el 1º de septiembre, con una bronquitis. A la hora de su muerte, habían transcurrido 36 años de su vida en Chile, adonde había llegado el 25 de junio de 1829, procedente de Londres, a su edad de 48 años.

Muere como chileno, aunque no había renunciado a la nacionalidad venezolana, pues Chile le había nombrado ciudadano chileno. Y para recalcar su condición venezolana, Bello dejó en su poesía esta impronta de amor al lar nativo:

      Naturaleza da una madre sola
Y da una sola patria...En vano, en vano
 se adopta nueva tierra; no se enrola
 el corazón más que una vez; la mano
 ajenos estandartes enarbola;
 te llama extraña gente ciudadano...
 ¿Qué importa? ¡No prescriben los derechos
 del patrio nido en los humanos pechos!

Ya en Chile, sin olvidarse de los suyos, transcurriendo sus días llenos de nostalgias, recuerdos y añoranzas realiza su admirable obra de educador, civilista y libertador cultural, que lo proyecta a la posteridad como el “patriarca de las letras americanas.”

Chile le entrega la organización de su Estado, y en una dedicación total, configura Bello una tarea administrativa de grandes alcances, desde la Cancillería chilena y desde su curul de Senador. Frutos de esa incansable labor son el Código civil y su Derecho Internacional, complementada por una copiosa producción periodística, desde donde desarrolló diversos tópicos políticos, económicos y culturales de la vida diaria de su tiempo.

Chile le entrega su Universidad, y Bello la reorganiza y conduce durante 22 años de fecundo rectorado, hasta el día de su muerte, dejando una valiosa obra educativa, que se manifiesta en provechoso magisterio hacia sus numerosos alumnos, de significativa acción en la vida chilena. En su labor de universitario, culmina Bello sus numerosos estudios de investigación científica y humanística, que lo proyectan hasta hoy como educador, poeta, gramático, filólogo, filósofo, jurista, jurisconsulto, cosmógrafo, historiador, geógrafo, periodista.

Una vasta obra que hoy es patrimonio cultural de los pueblos hispanoamericanos.

Como un patriarca de los tiempos antiguos, rodeado de su esposa, de sus hijos – Bello vio morir algunos de ellos-, de sus alumnos, y de sobresalientes figuras de la vida chilena, que lo bienamaron hasta el final de sus días, muere Bello, en su residencia santiaguina. En el acto de su inhumación, Don Ignacio Domeyko, junto al cadáver de Bello, en el cemen­terio, expresó: "No es dado enumerar fríamente los inmensos méritos y servicios de Don Andrés Bello, que, si pudiéramos recordarlos todos, duda­ría la razón que en una sola vida, un solo hombre, pudiera saber tanto, hacer tanto y amar tanto".

Un sabio y un patriota, en su tiempo y para la posteridad.

Por:  Gilberto J. López

* foto (colaboración del Profesor H. Muñoz)   

viernes, 12 de octubre de 2012

El 12 de Octubre

El 12 de octubre de 1492 llegaron los españoles a las tierras que llamaron las Indias o el Nuevo Mundo, y que luego fue bautizada con el nombre de América. 

El hecho ha sido visto con diferentes significaciones. Para algunos fue descubrimiento, y se habla del descubrimiento de América, para otros fue el encuentro de pueblos diferentes, y, para otros, en fin, fue el acercamiento o el enfrentamiento de distintas culturas. 

Lo cierto es que ello significó el comienzo de un vasto proceso de conquista y colonización de los pueblos europeos contra los pueblos indígenas americanos, que estuvo caracterizado por el enfrentamiento, la lucha, la imposición, el robo, el homicidio, que a la postre condujo a la incorporación de los pueblos americanos a la llamada civilización judeo-cristiana o civilización occidental. 

Pero lo más significativo del hecho es la conformación de pueblos diferentes, donde jugó papel fundamental el mestizaje, es decir la mezcla por el imperativo biológico de tres grupos étnicos, el indio, el blanco y el negro, y, desde luego, la mezcla de culturas. 

Hubo, pues, el trasvase de sangres y de culturas, es decir de pueblos y sus costumbres, valores y concepciones de las cosas, en la que cada pueblo hizo su aporte. 

El español trajo el idioma, que los pueblos hispanoamericanos hicieron suyos, y lo han renovado y enriquecido para convertirlo en el pujante y extendido idioma español de hoy; trajo la religión católica, poderoso instrumento de dominación, el mejor aliado del conquistador de las nuevas tierras; trajo el derecho, fundamental herramienta para la imposición y la dominación, trajo el caballo y la pólvora, armas de guerra y terror para el indio. El negro aportó su mano de obra, vilmente explotada en condición de esclavo, y el indio, que casi fue barrido de la faz de su tierra, dejó su fundamental renglón alimenticio que es la arepa y el cazabe, la hamaca o chinchorro, que es la más deliciosa aportación indígena, el ture o butaca, la churuata, prodigio de arquitectura indígena, utilizada hoy como exótico adorno para reuniones y solaz entre amigos. 

Y todos ellos, indios, blancos y negros, con sus numerosos aportes culturales, religiosos, alimenticios, medicinales, vestidos, vivienda, instrumentos y herramientas diversos, expresados en usos, costumbres, valores y concepciones, es decir, modos de ser y hacer, conforman la América mestiza, una sola y diversa a la vez, que en distintos escenarios geográficos, con diversas materializaciones étnicas, etnológicas y etnográficas, con diversidad de grupos humanos, tradiciones y acontecimientos, de distintas significaciones en la nacionalidad de los pueblos americanos, que es el asiento de un vasto proceso socio-cultural de amplia participación e importancia en la dinámica del mundo de hoy. 

El 12 de octubre de 1492 fue el comienzo de la proyección de América, en el continente joven que es; hoy, con un papel de alta significación en la materialización de hechos signados por la búsqueda de la libertad, la democracia social y el bienestar colectivo. América, el continente de la esperanza.


por: Gilberto J. López